¿Por qué al preparar una sopa es mejor echar los componentes cuando están fríos?

¿Por qué al preparar una SOPA es mejor echar los componentes cuando están fríos? Porque no hay que hacer nada en caliente. 

Sobre todo, por una cuestión proteica. Al añadir los ingredientes en frío, las proteínas hidrosolubles, con propiedades organolépticas, tienen tiempo para disolverse y pasar al caldo y enriquecerlo, lo que potencia su sabor, antes de experimentar el golpe de calor que provoca que pierdan su estructura original y se desplieguen, lo que dificulta su salida al exterior. Con el agravante de que, al abrirse, tienden también a enlazarse con otras moléculas vecinas. Y algo similar sucede con las impurezas, muchas de las cuales son así mismo de naturaleza proteica.


En frío, tienen tiempo “de sobra” para disolverse, pasar al medio y allí agruparse formando grumos bien hermosos y fáciles de desespumar. Todo lo contrario de lo que ocurre si los ingredientes se añaden en caliente, ya que la agitación del agua hace que las impurezas no coagulen tan bien y sean más difíciles de retirar, de modo que la sopa, finalmente, queda turbia y con un sabor no tan “puro”, podría decirse.

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