Miel y siropes, ¿son mejores que el azúcar?

  • Consideraciones metabólicas de siropes, miel y otros edulcorantes de alto contenido en fructosa.

A diferencia de la glucosa, que se absorbe instantáneamente produciendo un aumento y disminución rápida de energía, la fructosa se metaboliza más despacio y en parte es almacenada como reserva por el hígado en forma de glucógeno. El exceso acaba convirtiéndose en grasa. Sin embargo, puesto que la fructosa se transforma en glucosa y produce una elevación glucémica en sangre, no se considera un edulcorante recomendable para las personas con diabetes, tal y como se creía erróneamente en el pasado.

El hecho de que toda la fructosa tenga que ser metabolizada por el hígado (mientras que la glucosa se metaboliza en todo tipo de células) tiene implicaciones sobre la salud. Actualmente se está analizando la relación entre un consumo excesivo de fructosa y algunas patologías como la diabetes tipo II, la obesidad y sus enfermedades cardiovasculares asociadas, el hígado graso no alcohólico y el síndrome metabólico. Patologías que, hasta ahora, asociábamos al consumo excesivo de azúcar común, entre otros, y que hoy en día extendemos a estos otros edulcorantes de elevado contenido en azúcares como la fructosa.

Puede resultar curioso que un alimento con un IG medio, como muchos siropes, esté relacionado con la obesidad. Esto tiene una razón metabólica que lo explica: el hígado focaliza toda la actividad en la fructosa, lo que causa un cese en la actividad digestiva normal. La consecuencia es que se reducen los niveles de insulina y leptina, y aumenta el nivel de la hormona ghrelina, encargada de controlar el apetito, con lo cual, cuando consumimos fructosa, no sentiremos saciedad.

  • Conclusiones

La recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es reducir el consumo de azúcar libre hasta los 25 g diarios (exactamente al 5% de las calorías diarias consumidas). En la recomendación de la OMS se hace una clara distinción entre azúcar libre y azúcar intrínseco. El azúcar intrínseco es el que de serie contienen las frutas y las verduras, y sobre el que no hay restricción de consumo. El azúcar libre es el que sí debemos minimizar. El azúcar libre lo añadimos a los alimentos como azúcar común y es el que se utiliza como un ingrediente más en alimentos procesados (sean aparentemente dulces o no). La OMS también denomina azúcar libre la miel y los siropes, ya que su consumo ocasiona una respuesta metabólica de consecuencias análogas a las que produce el consumo de azúcar común.

Tanto la miel como los siropes tienen un contenido en azúcares elevado, que varía entre el 70% y el 90%. El resto es agua, y una cantidad mínima de nutrientes, vitaminas y minerales. Estos nutrientes son tan escasos que, cualquiera de las propiedades beneficiosas que pudiesen aportarnos, quedan ensombrecidas por el alto contenido en azúcares. Si queremos nutrientes, no los busquemos en la miel o en los siropes.

En definitiva, si la recomendación es disminuir la ingesta de azúcar libre, disminuyámosla, no busquemos soluciones mágicas. Tanto la miel como los siropes son azúcares con nombres y presentaciones atractivas, que evocan salud y naturalidad. Son azúcares con un bonito disfraz.

fuente: https://culturacientifica.com/2017/06/29/miel-siropes-mejores-azucar/

6 alimentos que parecen vegetarianos y no lo son

El principio simple de un vegetariano es nada de carne, pescado o mariscos, o cualquiera de sus productos derivados. Aunque parezca fácil evitar estos alimentos, etiquetas engañosas e incompletas hacen romper inconscientemente esta regla.

01 – Plátanos. Puede parecer que este alimento rico en potasio es completamente vegetariano, sin embargo antes de ser vendido al consumidor esta fruta se somete a un tratamiento especial con aerosol diseñado para detener el proceso de maduración, ablandamiento y putrefacción. La sustancia pulverizada, el quitosano, por su parte, está compuesta de bacterias derivadas de camarones y conchas de cangrejos. Es realmente una mala noticia para los vegetarianos, veganos y los que sufren alergia a los mariscos.

02 – Cerveza. No toda la cerveza es igual cuando se es vegetariano. La marca Guinness, por ejemplo, usa la vejiga de pescado para eliminar los restos no deseados en el proceso de elaboración de la cerveza y posiblemente podría terminar en el producto final. Sin embargo, Guinness no menciona este ingrediente en la etiqueta.

03 – Altoids. La menta fresca puede ser amigable para el aliento, pero no para sus necesidades vegetarianas. Así, unas de las pastillas refrescantes más conocidos del mundo, Altoids, contiene gelatina derivada de colágeno que, por su parte, se obtiene de diversos subproductos animales. Altoids usa la gelatina como agente estabilizante.

04 – Jugo de naranja. El jugo de naranja se comercializa como “saludable para el corazón”, esto significa que los fabricantes añaden ácidos grasos Omega 3 de las anchoas, tilapia y sardinas y la vitamina D derivada de la lanolina que proviene de la lana de oveja. Sin embargo, el contenido depende de la marca y el tipo de la bebida. Si usted quiere evitar los ingredientes no vegetarianos tiene que optar por el zumo de naranja recién exprimido.

05 – Papitas fritas. Las etiquetas de nutrición en los paquetes de patatas fritas a veces no distinguen las enzimas de origen vegetal y animal. Así, la empresa internacional estadounidense Frito-Lay, fabricante de uno de los aperitivos más populares, Lay’s, explica en su sitio web que utiliza las enzimas de la carne de cerdo para elaborar el queso en algunos de sus condimentos. Y sus patatas fritas al horno con sabor a barbacoa contienen grasa de pollo. Sin embargo, hay ‘snacks’ de Frito-Lay para los vegetarianos que sí están libres de enzimas animales.

06 – Suplementos y vitaminas. Los vegetarianos y veganos que buscan obtener la cantidad diaria recomendada de vitaminas y minerales deben optar por suplementos y vitaminas que no se encuentren en cápsulas de gel, hechas de gelatina que proviene de la carne de vaca.

fuente: https://actualidad.rt.com/galerias/ciencias/view/145283-alimentos-vegetarianos-engano